Pintura al temple

 

Pintura al temple, higiénica, ecológica, económica y transpirable. Este tipo de pintura tiene grandes ventajas, pero algunas pegas. No se puede limpiar y es algo más oscura que las pinturas plásticas. No admite mucha cantidad de colorantes, ya que se satura con facilidad.

¿Qué es la pintura al temple?

La pintura al temple es la pintura más antigua que se conoce. Se usaba en Egipto y Babilonia. La usaron también los griegos y romanos.

La pintura actual al temple se compone de pigmentos: carbonato y sulfato cálcico,  y ligantes o aglutinantes: colas celulósicas vegetales. El disolvente empleado es el agua.

Se trata de una pintura de gran poder cubriente, de alta porosidad y transpirable. De tacto áspero (cáscara de huevo), en comparación con las pinturas plásticas y de menor blancura que estas, que incluyen dióxido de titanio (es más blanco que el carbonato o sulfato cálcico).

Existen tres tipos distintos de pasta al temple:

  • Temple liso, para usar como fondo y terminación convencional. 
  • Temple gotelé, para proyectar gotelé.
  • Temple picado, se usa para hacer el dibujo de picado, con un rodillo especial para este uso. Además con esta pasta se puede hacer pasta rayada, arpillera…

¿Donde se puede emplear la pintura al temple?

 

Esta pintura se debe emplear, exclusivamente en interiores, dado que no resiste el agua, por lo que no es lavable. Aunque después de aplicarla en exterior o interior, se le puede dar una mano de barniz fijador, poco diluido.

De esta forma la pintura al temple queda protegida y aguanta el agua perfectamente. Al aplicar este producto sobre un temple coloreado, el tono del color se intensifica y la superficie queda brillante. Incluso se le puede agregar un efecto con destellos plateados, dorados o multicolor. 

Sobre la pintura plástica se puede aplicar, pero deben darse dos manos mínimo. Aunque es mejor seguir aplicando plástica sobre paredes pintadas con plástica. El temple es amigo de superficies porosas, como yeso o escayola, si la pared está pulverulenta, es necesario aplicar fijador acrílico o de cal, para consolidarla.

¿Cómo se prepara la pintura temple?

El temple normalmente se comercializa en sacos de 1, 5, y 25 kilos. Viene en forma de pasta que se debe diluir con agua. Con un saco de 25 kilos se pueden pintar hasta 80 y 100 metros cuadrados con dos manos, si la pintura se diluye convenientemente. 

 

Para preparar la pintura es mejor tener tres cubos. Uno con agua, otro donde echaremos la mitad del saco de pasta temple, y en el otro la otra mitad. Añadir agua a uno de los cubos con la mitad del saco. Si tienes un taladro, estaría bien comprar una varilla de batir, para mover bien la pintura. Si no, se puede mover metiendo un brazo y moviéndolo hasta que la pintura quede homogénea. Cuando la pintura esté  bien diluida. Metiendo un dedo y sacudiéndolo podemos saberlo, si al sacudirlo el dedo sigue con la pintura y la capa que se queda no es gruesa está  bien preparada.

¿Cómo pintar con pintura temple?

Primero es mejor recortar los rincones con una brocha, y pasarle un rodillo pequeño enseguida para evitar los surcos que produce la brocha.

A continuación con un rodillo de pelo corto si las paredes están lisas, o uno de hilo para gotelé si están con relieve, aplicar la pintura primero en techos, con la ayuda de un palo alargador.

La primera mano es mejor darla un poco más diluida, para que penetre bien en el paramento.

Después, aplicar la pintura sobre las paredes mojando el rodillo y con ayuda del alargador, empezando de arriba abajo y sin presionar apenas al principio. Luego estirar con rapidez para no dejar surcos.

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